Es un trastorno de causa poco clara, probablemente con la intervención de factores genéticos y ambientales, en el que existe una alteración a nivel del sistema nervioso central, manifestándose mediante un aumento de la actividad, impulsividad y falta de atención y asociándose con frecuencia a otras alteraciones.
El TDAH es una de las causas más frecuentes de fracaso escolar y de problemas sociales en la edad infantil.
El autor Barkley, enfatiza que los niños con TDAH se distraen con gran facilidad interrumpiendo su tarea para dedicarse a lo gratificante sin finalizar lo importante.
Según los criterios del DSM-IV (Manual de Diagnóstico y Estadística de la Asociación de Psiquiatría Americana, 1994) los tipos de TDAH son:
Inatento: predomina la dificultad de atención.
Impulsivo-hiperactivo: predomina la dificultad en el autocontrol.
Combinado: presenta síntomas de inatención, de impulsividad y de hiperactividad.
A continuación se mencionan los criterios esenciales para que un paciente sea diagnosticado por TDAH:
Duración: los criterios sintomatológicos deben haber persistido al menos los últimos 6 meses.
Edad de comienzo: algunos síntomas deben haber estado presentes antes de los 6 años.
Ubicuidad: algún grado de disfunción debida a los síntomas deben haber estado presentes en dos situaciones o más (escuela, trabajo, casa, etc.).
Disfunción: los síntomas deben ser causa de una disfunción significativa (social, académica, familiar)
Discrepancia: los síntomas son excesivos comparando con otros niños de la misma edad y CI.
Exclusión: los síntomas no se explican mejor por la presencia de otro trastorno mental.
Los pacientes que presentan un déficit atencional, deben cumplir con seis o más de los siguientes criterios:
1. A menudo no presta atención suficiente a los detalles o incurre en errores por descuido en las tareas escolares, en el trabajo o en otras actividades.
2. A menudo tiene dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades lúdicas.
3. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente.
4. A menudo no sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones en el lugar de trabajo.
5. A menudo tiene dificultad para organizar tareas y actividades.
6. A menudo evita, le disgustan las tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido.
7. A menudo extravía objetos necesarios para tareas o actividades.
8. A menudo se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.
9. A menudo es descuidado en las actividades diarias.
Los pacientes que presentan hiperactividad e impulsividad, deben cumplir con seis o más de los siguientes criterios:
1. A menudo mueve en exceso manos y pies o se remueve en su asiento.
2. A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que permanezca sentado.
3. A menudo corre o salta excesivamente en situaciones en las que es inapropiado hacerlo.
4. A menudo tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
5. A menudo está en marcha o parece que tenga un motor.
6. A menudo habla excesivamente.
7. A menudo precipita respuestas antes de haber sido completadas las preguntas.
8. A menudo tiene dificultades para guardar su turno.
9. A menudo interrumpe o estorba a otros.
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